Acrílico
Pinturas que nacen del trazo directo y de la necesidad de expresar sin filtro. Obras en las que el color y la forma dialogan desde la intensidad y la presencia.

EL GESTO COMO IMPULSO
El trazo en movimiento
Esta colección surge del gesto inmediato, casi como un latido. El trazo aparece como impulso y se convierte en el eje de cada obra. No hay intención de corregir ni de suavizar. Me interesa la fuerza de lo que sucede en el primer contacto entre la mano, el color y la superficie.
El color es para mí un lenguaje emocional. Lo mezclo, lo arrastro, lo superpongo, dejando que dialogue consigo mismo. A veces se encuentra; otras, se enfrenta. Cada combinación expresa un estado distinto: intensidad, transformación, fusión.
Pintar así es una forma de presencia absoluta. El tiempo se concentra en el instante del gesto, y la obra se construye desde esa energía contenida.
Cada pieza es original y única.










